¿Tenemos lo que nos merecemos?

¿Eres uno de esos que no utiliza el intermitente al cambiar de carril, se queda a la izquierda en las escaleras mecánicas o aparca en segunda fila? Pues eres parte del problema, deja de protestar porque no tienes derecho a hacerlo, no eres mejor que los ladrones políticos o empresarios de los que abominas.

Esto no va de urbanidad sino de valores. La escala no importa y no hay que recurrir a teorías sobre fractales o a sesudos psicólogos para entenderlo. Tan ladrón es quien le roba el monedero a una anciana como el empresario que no paga la seguridad social. Si eres de los primeros te justificarás diciendo que son unos pocos euros, si de los segundos dirás que a cambio generas puestos de trabajo, pero los dos dais asco. Así que deja de poner a parir al sistema, a la democracia, al gobierno de turno o a lo que sea porque no eres mejor que ellos.

Nuestro comportamiento diario nos delata, no hay que darle poder o dinero a nadie para saber de qué material está hecho. Sólo hay que pararse cerca de las puertas de entrada y salida del metro y observar. Quien mira hacia atrás al pasar y mantiene la puerta hasta que llegue el siguiente se preocupa por los demás. Quien pasa sin mirar se preocupa sólo de sí mismo y se comportaría exactamente igual si tuviera poder. Y vamos mal, hace años era normal lo de mirar, ahora más de la mitad de la gente no lo hace. Mala señal.

La carretera es aún mejor delator. Al fin y al cabo tendemos a mostrarnos como realmente somos en situaciones de impunidad o anonimato es decir cuando no tenemos nada que perder o creemos que no hay riesgo. Dentro de un coche que nos protege de los golpes y en el que nadie se va a preocupar de denunciarnos por mal comportamiento revelamos nuestro ser. Y ¿para qué avisar al de atrás de que voy a girar o cambiar de carril si a mi no me beneficia hacerlo?

¿Y por qué no dejar el coche en segunda fila si me puedo permitir pagar la multa? Las calles comerciales y los propietarios de quiero-y-no-puedo coches de gama media-alta tienen mucho que decir. No es casualidad que tener un BMW, un Mercedes o un carísimo 4×4 sea un símbolo de status entre gente de derecha rancia cuyo concepto del bien común se acaba en ellos mismos. Al fin y al cabo qué son 100 euros de multa comparado con la sensación de poder que da hacer lo que me da la gana mientras la plebe da vueltas por el barrio buscando un sitio donde aparcar?

Igual eres de los que creen que la derecha es la única que piensa sólo en sí misma mientras que la izquierda piensa en el bien común. ¿En serio, a estas alturas aún piensas en términos caducos de hace cien años? Piensa entonces en lo absurdo que resulta destrozar la calle en una manifestación «obrera» para que un pobre barrendero tenga que limpiarlo después mientras tú te vas de cañas para celebrar tu hazaña o lo compartes con tu iphone. Como si los valores y la ética fueran propiedad de una opción política. Levanta la vista de una vez.

La próxima vez que te den con la puerta del metro en las narices, cambien de carril delante de ti sin avisar, tengas que esquivar a un capullo en segunda fila o veas a alguien tirar algo al suelo simplemente piensa que así nos va. Y reflexiona si eres igual.